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La historia de un aficionado inglés que correrá 4.500 kilómetros para ver a su equipo

Scott Cunliffe es un seguidor del Burnley de la Premier League que acude corriendo a todos los partidos que su equipo juega fuera de casa.


Foto del autor Daniel M. Venzalá @danielmv,

Scott Cunliffe, seguidor del Burnley. Foto: www.burnleyfccommunity.org
Scott Cunliffe, seguidor del Burnley. Foto: www.burnleyfccommunity.org

En ocasiones la pasión por unos colores roza lo irracional. Hay aficionados que suelen hacer verdaderas locuras por su equipo, pero la historia de Scott Cunliffe supera a todas con creces. Este aficionado del Burnley inglés ha decidido ni más ni menos que acompañar corriendo al penúltimo clasificado de la Premier League a todos y cada uno de los partidos que el conjunto 'vinotinto' dispute fuera de casa, un total de 19 partidos.

En este arduo camino Cunliffe recorrerá nada menos que 4.500 kilómetros y quemará mas de medio millón de calorías, toda una acumulación de maratones por una bonita causa: "Quería plantearme un gran desafío que combinara mi pasión por correr y por mi ciudad natal de Burnley. A partir de esto, la idea de RunAway tomó forma", explica el protagonista, que pretende recaudar 10.000 libras para una asociación benéfica del Burnley.

A día de hoy este aficionado inglés ya ha viajado a los ocho partidos de visitante que ha jugado su equipo, el Burnley, completando una distancia que equivale a 45 maratones, todo ello a lo largo de 38 días, una difícil aventura en la que ya ha superado los dos millones de pasos.

Pero, ¿por qué este afán por correr y correr? Scott Cunliffe lo explica, y cuenta que todo surgió a raíz de una trágica experiencia en Asia: "Pasé dos décadas trabajando para organizaciones benéficas en partes del sudeste asiático que se vieron seriamente afectadas por los delitos violentos y la pobreza. Mis experiencias me dejaron trastornado y con estrés postraumático y depresión; correr fue una parte importante de mi terapia para superar esto", comenta.

Por delante le quedan otros míticos estadios como Wembley, Old Trafford, Anfield o Stanford Bridge, estadios de auténtico lujo y una larga y sacrificada historia que bien podría valer para un guión de Hollywood.

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