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Mireia Belmonte, un producto de producción limitada

Cuatro medallas olímpicas, dos platas en Londres, un bronce y este oro que le sabe a gloria en Río de Janeiro. Es Belmonte un producto de producción limitada, la reina en un país en el que la natación es una rareza


Foto del autor Fausto Ortega @Fausto,

Mireia Belmonte @ Foto: Youtube
Mireia Belmonte @ Foto: Youtube

Parar para volver a empezar con más impulso. Reseteo y on. Así ha sido la carrera de Mireia Belmonte en los últimos cuatro años, cuando después de sus dos platas en Londres le dijo a Fred Vergnoux que su próximo objetivo era el oro o lo que es lo mismo tener un pastel de cumpleaños, pero con velas para poderlas soplar.

Y de manera diferente lo entiende Belmonte y a ello le ha ayudado Vergnoux. Era muy fácil ver a Mireia en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat del Vallés haciendo una sesión de carrera continua cuando el sol más apretaba y exhibiendo ese cuerpo de pura fibra que mantiene desde hace tiempo: 60 kilogramos de nervio.

Sesiones de crossfit y de boxeo, de cardio con bicicleta estática en el Pico del Veleta, sesiones de boxeo y de bicicleta de montaña, pesas o series de natación en el mar. Una sesión continua que le ha llevado a completar en plena preparación doce entrenamientos semanales y a tenerlo todo estudiado desde cada entrenamiento, también con el trabajo de biomecánico.

Cuando Belmonte no pudo convertir el pasado verano en el Mundial de Kazán, Vergnoux relató el sentimiento de frustración de la nadadora, que después de diez meses de trabajo se quedó sin competir.

"Es como cuando le das un pastel de cumpleaños a alguien y faltan las velas para poderlas soplar", aseguró entonces Vergnoux. Ahora Belmonte ya tiene lo que soñó hace cuatro años, un oro olímpico, y tendrá la pausa necesaria para pensar en su futuro.

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