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El pre-partido del Cholo Simeone

El técnico argentino no ha dejado nada al azar en esta final de Champions y no quiere que se repita ninguno de los rituales que acabó con la derrota del Atlético hace dos años.


Foto del autor Daniel M. Venzalá @Danielmv,

El técnico del Atlético de Madrid no ha dejado nada a la improvisación en esta nueva final de Champions. Foto: Instagram.
El técnico del Atlético de Madrid no ha dejado nada a la improvisación en esta nueva final de Champions. Foto: Instagram.

En el fútbol hay un mundo paralelo que cada jugador o técnico vive de manera diferente. Las supersticiones, los gestos, los tics, rutinas y acciones que hacen que los futbolistas o entrenadores calmen su yo interior a la hora de encarar un choque. Entrar al campo con el pie derecho, santiguarse una, dos y tres veces, besar las muñecas… Son algunos gestos sencillos, casi insignificantes, pero que para los protagonistas tienen un valor casi inherente. Simeone, al igual que en muchos otros aspectos del fútbol, es un alumno aventajado en este tipo de rituales.

El técnico del Atlético de Madrid afrontará su segunda final de la Champions en tres años. El Cholo lo ha dicho hasta la saciedad. No existe la palabra revancha ante el Madrid, sí la palabra oportunidad. Partiendo de esa premisa, el argentino no quiere oír hablar de aquella final fallida en Lisboa. Tanto es así que el bonaerense no ha dejado nada al azar y no repetirá ninguna de las pautas que ‘propició’ la derrota del Atlético de Madrid. Dicen que el aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo, una afirmación de la que Simeone es el principal devoto.

El Cholo viajó hace unos días a Milán junto al Profe Ortega y se pateó la capital lombarda como quien sale de paseo un domingo por la mañana. El técnico rojiblanco visitó el hotel donde se hospeda el Atlético de Madrid, el Meliá Milano, analizó con precisión casi milimétrica las instalaciones de San Siro, la ciudad deportiva de Inter y Milan… Todo un tour previo que demuestra la personalidad competitiva de Simeone.

Otra de las variaciones respecto a esta final es la entrenar lejos de Los Ángeles de San Rafael, lugar talismán tras la victoria en la Copa del Rey en el año 2013, pero vetado tras hincar la rodilla en Lisboa. El Cerro del Espino, Las Rozas y el Vicente Calderón fueron los escenarios elegidos por el entrenador para preparar la finalísima del sábado.

El Atlético llegó el pasado jueves a Milán, un día antes de lo previsto si tenemos en cuenta lo que pasó en el año 2014. Muchos indican que el argentino ha querido ‘copiar’ la rutina del Real Madrid, que sí viajó en aquella ocasión el jueves anterior y acabó levantando la ‘orejona’. Solo Simeone lo sabe. La plantilla al completo aterrizó sobre las 20:00 horas en el aeropuerto de Malpenza, y lo hizo en el Boeing 777-200ER. Un dato insignificante de no ser porque ese mismo avión llevó al Barça a Granada el 14 de mayo y al Sevilla a Basilea el día 17, ambos campeones de Liga y Europa League respectivamente.

Queda solo un día para saber el desenlace de la madre de todos los partidos. Atlético y Real Madrid se vuelven a encontrar en una nueva “oportunidad” para los de Simeone. El entrenador argentino hablará a las 12:30 y lo hará junto a dos jugadores. Todo hace indicar que los elegidos serán Torres y Gabi, los mismos desde que el Atlético pasó a cuartos de final de Champions.Pueden llamarlo obsesión, extravagancia o manía, pero mejor llámenlo Simeone.

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