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El Barça aprendió a sufrir

La expulsión de Mascherano y las lágrimas de Luis Suárez tras su lesión reflejaban el sentir del Barça, que supo rehacerse y conquistar el doblete a base de mucho sudor.


Foto del autor Daniel M. Venzalá @Danielmv,

El Barça sufrió pero acabó reinando en la que es su competición. Foto: Instagram.
El Barça sufrió pero acabó reinando en la que es su competición. Foto: Instagram.

La final de la Copa del Rey dejó una escena atípica, la de un Barça que sudó hasta la extenuación y que logró consumar el doblete a base de pico a pala. Y es que los de Luis Enrique no están muy habituados a eso de las remontadas ni de remar con la corriente golpeándoles en la cara. El Sevilla se plantó en el Calderón a pecho descubierto y anulando el rey de Copas en la primera mitad. Los culés tenían y retenían el balón, pero el Sevilla, bajo la batuta de Ever Banega y la determinación de Gameiro, se asentó en el área de Ter Stegen ante un Barça endeble.

La expulsión de Mascherano acentuó más aun la lucha del Barça, que ejerció de sparring improvisado y aguantó a duras penas los ganchos de un Sevilla que no daba tregua. Si la expulsión del argentino fue significativa, la lesión de Luis Suárez fue demoledora. Las lágrimas del charrúa reflejaban el sentir de los culés. La Copa se veía más lejos que nunca, y el Barça parecía pedir la extremaunción. Pero llegó otra expulsión. La de Banega. El argentino jugó su último partido con la camiseta del Sevilla y se fue del césped de la manera más dramática posible, dejando a los de Emery con diez y dando alas a un Barça que vio el cielo abierto en la prórroga.

Los calambres aparecieron. Incluso Del Cerro Grande tuvo que recibir una sesión de fisioterapia express para poder seguir sobre el campo. El Sevilla agotaba sus últimas bocanadas de aire, y fue el Barça el que dio un paso adelante. Iniesta regaló al Calderón una sesión avanzada de fútbol, apta para todos los públicos, guste o no este deporte. El de Fuentealbilla tomó las riendas en el tiempo extra con un repertorio de regates, ruletas y cambios de velocidad, puro Iniesta. Pero fue Messi quien rompió al Sevilla con un pase magistral que voló por encima de la zaga andaluza, y que encontró destinatario en Jordi Alba. El lateral esperó, dejó que el balón botara, y ejecutó al primer toque a Sergio Rico. El meta sevillista estará en la Europa de Francia, y no es para menos. El castigo pudo ser mayor para el Sevilla de no ser por él. Piqué y Alves pudieron matar a un Sevilla que no se desplomó, pero Rico mantuvo el brazo firme hasta el minuto 122, cuando Neymar brindó la Copa al Barça tras una nueva asistencia de Messi.

El Barça sufrió como nunca y ganó como casi siempre. Una hegemonía que dura ya varios lustros. 28 Copas del Rey y 28 títulos en los últimos 15 años. Del triplete al doblete, “una temporada acojonante”.

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